Montecarlo y Niza

El casino de Montecarlo es probablemente el más famoso del mundo. No podía faltar una visita a este barrio de Mónaco y también a la vecina ciudad de Niza.

 

Montecarlo

El barrio principal de Mónaco es un derroche excesivo de lujo. Sus calles son un escaparate para los mejores coches del mundo, muchos de los cuales no bajan del millón de euros. Espectaculares hoteles y tiendas abundan por el centro, invitando a un tipo de clientes a entrar … a la vez que intimidando a otras personas que pertenecemos a un mundo más real.

En Montecarlo hay tres casinos y todos pertenecen a los mismos dueños: Société des Bains de Mer, empresa pública en la que el gobierno tiene una participación mayoritaria y además posee la mayoría de hoteles de la ciudad. Hay otro establecimiento de juego pero no se puede considerar un casino, al no haber juegos de mesa con crupieres sino sólo maquinas electrónicas.

El más antiguo, importante y conocido es el “Casino de Montecarlo”, famoso además por haber aparecido en varias películas y ser escenario de las aventuras de James Bond, que es un icono allí sobre el que se ha fabricado todo tipo de merchandising.
 

Casino de Montecarlo

El edificio, comenzado a construir en 1858, es espectacular tanto por fuera como por dentro. No es de excesivo tamaño pero la estética es impresionante. Tiene varias salas decoradas de forma parecida, aunque cada una con su personalidad y elegancia propia.

El hall de entrada también es muy bonito pero más sencillo. De día cuenta con una maqueta de Ruleta gigante que ocupa gran parte del suelo, con su tapete y fichas, que le da un toque humorístico y divertido. Aquí las fotos están permitidas y se hacen muchísimas. Por la noche sin embargo desaparece para dar lugar a una sala más sobria y elegante.

Los juegos de mesa y crupieres están en la sala Europa y abren a las 14:00. Las salas Touzet y Américas contienen sobre todo tragaperras aunque también algunas Ruletas. Existen además otras salas privadas (alguna al aire libre y con vistas al mar) a las que no pudimos acceder.

Hay una tarjeta de jugador denominada “My Montecarlo” que sirve para todos los casinos. Se puede obtener de forma gratuita y tiene cuatro categorías, de menor a mayor: membre, silver, gold y platinum. El portador según va jugando y consumiendo, gana puntos. Depende de la cantidad de puntos se accede a las categorías superiores. El pertenecer a una u otra categoría otorga privilegios como parking gratuito, invitación a cenas, noches de hotel y el acceso a las salas privadas.

De todas formas, lo que pudimos ver es más que suficiente para impresionar a cualquiera. El lujo y glamour de las salas justifica la visita aunque no se quiera jugar nada.

La sala Europa, además de los juegos de mesa, cuenta con un lujoso bar en el que sirven todo todo tipo de bebidas. Evidentemente en un sitio así los precios no pueden ser bajos. Pero tampoco eran desorbitadamente altos. Cervezas a ocho euros y refrescos a siete eran los productos más baratos que se podían consumir.

casino de montecarlo
 

Casino Café de Paris

Este establecimiento se encuentra en la misma plaza que el Casino de Montecarlo, a pocos metros de él. Se trata de un casino moderno al estilo europeo, elegantemente decorado también pero nada que ver con el estilo siglo XIX del gran casino principal.

Abre las 24 horas aunque eso es un decir, porque a la hora que estuvimos de visita (poco antes de comer) todas las mesas estaban cerradas.

Consta de dos plantas de las cuales la superior es bastante más grande formada por pasillos y pequeñas salas, de estructura algo laberíntica y curiosa decoración en el techo.

Tiene un restaurante en el que se puede comer a un precio razonable, aunque desconocemos la cantidad y calidad de la comida. Los precios que venían en la carta eran moderados, considerando el lugar.

 

Sun casino

Este casino pretende ser de tipo americano y lo consigue en parte, al tener espacios más amplios y abiertos que el anterior. Donde no hay parecido es en el tamaño. No se puede comparar a casinos de Las Vegas o Atlantic City, es mucho más pequeño. Pero es agradable, luminoso y acogedor, un sitio en el que apetece estar.

Este establecimiento no está en la plaza principal (Place du Casino) sino algo más alejado, bajando por el lateral izquierdo del Casino de Montecarlo.

Y los juegos de mesa abren más tarde que en los otros dos: 20:00.

 

Juegos

Todos los casinos cuentan con los mismos juegos, excepto el de Montecarlo que además tiene una mesa de Dados.

Blackjack, Ruleta, Ultimate Texas Hold’em y Baccarat son los protagonistas junto a las máquinas tragaperras. En la web hablan también de un juego antiguo “trente et quarante” del que no tuvimos noticias.

Los mínimos son muy altos: 25€ excepto en la Ruleta, donde desciende a 20€ para suertes sencillas (rojo/negro, par/impar, columnas, docenas, pasa/falta) y 5€ para el resto.

Únicamente en el Sun casino pudimos encontrar una mesa de Blackjack con un mínimo de 10€ y donde pudimos jugar un rato decente con buena fortuna además. Acostumbrados a los mínimos de 2€ y 5€ de muchos casinos de España, los 25 de la inmensa mayoría de mesas de Mónaco nos parecieron prohibitivos.

Las reglas de Blackjack son las europeas (el crupier no se reparte segunda carta tapada y se planta con todos los 17s) pero con una mejora importada de EEUU: se puede doblar con cualesquiera dos primeras cartas. Esto hace que el margen de la casa europeo típico de 0.55 mejore hasta un 0.46.
 

Código de vestimenta y errores del website

Leyendo la página oficial de los casinos de Montecarlo, no queda demasiado claro cómo se debe ir vestido en sus instalaciones. No están nunca permitidos vaqueros con rotos o muy claros, zapatillas de deporte o ropa de playa. A partir de las siete de la tarde tampoco se permiten pantalones cortos ni camisetas. En las salas Touzet y Americas (ambas no privadas) del casino principal de Montecarlo se exige chaqueta a partir de dicha hora pero sin embargo en la sala Europa no.

Esto en la práctica no es así. Sólo hay personal controlando el acceso a la sala Europa y luego ya desde ella se puede acceder a las otras. La excepción son las salas privadas en las que no pudimos entrar y supusimos que sí es necesaria la etiqueta. A nuestros efectos, la chaqueta no hizo falta en ningún sitio.

Respecto a las zapatillas de deporte, están prohibidas a todas horas pero pudimos observar a un hombre que las llevaba incluso de noche en el casino principal. Esto desentona completamente con la inmensa mayoría del resto de personas, que sí iban bien vestidas.

A la gente que había entrado antes de las siete vestida de forma muy casual (por ejemplo llevando pantalones cortos o camiseta) no la expulsaban al llegar a esa hora. Eso tiene cierta lógica, no es elegante expulsar a personas que están jugando.

Más raro era lo que se va a contar a continuación. Una persona ha estado jugando antes de las siete y se va. Luego vuelve después de esa hora y puede usar la misma ropa que llevaba antes. Pero si esa persona intenta entrar después de las siete sin haber estado antes allí, no se lo permiten. Ignoramos si este extraño criterio era seguido en todos los casinos o sólo por el personal (o persona concreta) del casino Sun, que es donde nos sucedió.

Pero la vestimenta no era lo único que la web no reflejaba de forma correcta. Entre otros errores:

  • Los teléfonos móviles están prohibidos y hay que dejarlos en taquilla. No es cierto, no había ningún problema en usarlos y todo el mundo lo hacía (excepto para hacer fotos en las salas de juego)
  • La mesa de Dados tiene un horario concreto. Falso también. Estaba abierta siempre
  • Mínimos de 10€ para las mesas. Sólo una de Blackjack del casino Sun lo cumplía. Las de Ultimate Texas Hold’em también, pero hay que hacer dos apuestas iniciales, con lo que sube a 20€
  • Mínimos de 5€ para la Ruleta. Deberían especificar que eso no vale para suertes simples (20€)
  • El anunciado juego Trente et Quarante no aparecía por ningún sitio

 

Niza

Niza es una ciudad elegante y señorial también a orillas del mar, más bonita que Mónaco, que cuenta con dos casinos para poder jugar en ella.

 

Casino Palais de la Mediterranee

Enfrente de la playa y de tamaño mediano, similar a la mayoría de casinos españoles, cuenta también con los mismos juegos y parecidos límites de apuesta a los de nuestro país: 5€ en las mesas de Blackjack y 2€ en las de Ruleta y Ultimate Texas Hold’em.

Llama la atención que no se puede cambiar dinero en la mesas, como en el resto de casinos. Debemos ir a la caja a cambiar el dinero por fichas antes de sentarnos a jugar. Los crupieres no manejan dinero. Luego al terminar hay que volver a ir a caja a cambiar las fichas por dinero. Esto si es igual que en el resto de sitios.

También distinto es el hecho de que los crupieres no pueden aceptar propina.

Pero como gran diferencia, el Blackjack de este casino es el mejor que he visto nunca. Las siguientes reglas (sobre todo la segunda) hacen que el margen esté ¡ a favor ! del jugador:

  • Poder doblar con cualquier dos primeras cartas
  • Poder retirarse incluso contra un As

 
El resto son las mismas que en España. Se puede doblar después de abrir. Sin embargo no estoy seguro de que se pudiesen reabrir ases. En caso afirmativo el margen sería de -0.18 (favorable al jugador) y si no es así, de -0.12
 
casino palais de la mediterranee
 

Casino Barriere Ruhl

Un casino algo más grande que el anterior y a pocos metros de distancia.

De dos plantas, los juegos de mesa se encontraban en la inferior. Una iluminación bastante oscura en ese piso lo hacía no muy acogedor y algo sórdido. Además el precio de las apuestas mínimas para todos los juegos era el doble que en el Palais de la Mediterranee.

No puedo publicar información sobre reglas porque abandonamos pronto el lugar sin jugar, al tener muy cerca otro casino más acogedor y barato en el que poder hacerlo.

 

Ambiente en el juego

Durante el tiempo que transcurrimos en los casinos de ambos lugares (bastante más en Niza que en Mónaco) pudimos observar que el juego es más serio y menos divertido que en España, o no digamos ya en Las Vegas.

Los crupieres no hablaban a no ser que fuera para dar instrucciones a los jugador o reprenderlos. Los jugadores tampoco se comunicaban casi entre sí, a no ser que se conocieran.

Una de las razones más importantes para dar propina a un crupier, debería ser el hecho de que nos haga pasar un rato agradable y divertido. No fue el caso con ninguno. Su parquedad en palabras llegaba a ser incómoda, por no hablar ya de la ausencia de gracias o bromas. Eso sí, la velocidad y precisión en el reparto de cartas era espectacular. En ese aspecto así como en el de dominar los juegos, se puede decir que eran buenos profesionales. También su vestimenta era muy elegante.

Pero si a los puntos negativos anteriores además se le unen los precios de Mónaco, es un ambiente que invita bastante poco al juego. Al menos en nuestro caso de jugadores modestos que buscan diversión y pasar un buen rato apostando el mínimo.

Nos llamó la atención la mesa de Dados de Montecarlo. Estaba sólo abierta una mitad alrededor de la cual estaban los jugadores. Y aunque había más personas que querían jugar (entre ellos nosotros) los crupieres tenían muy claro que la otra mitad ya no se abriría en toda la noche. A pesar de tener personal de sobra para atenderla. Y a pesar de perder dinero de clientes que habrían apostado en esa parte de la mesa.

Los casinos no cobran entrada a excepción del principal de Montecarlo. Según la web, hay una entrada de 17€ que pudimos evitar gracias a la tarjeta de jugador que obtuvimos. Ignoramos si había que pagar en caso de no tenerla.

Como curiosidad en ningún casino había mesas electrónicas de Blackjack, Ultimate Texas Hold’em o Three Card Poker, que ya abundan en nuestro país. Allí siempre se juega con fichas.