El viaje y la ciudad

Después de varios años de afición y estudio del Blackjack y de los juegos de casino en general, un viaje a Las Vegas era uno de esos sueños que se deben cumplir. Y así ha sido. Acompañado además de buenos amigos con los que, si ya es fácil disfrutar en cualquier sitio, allí todavía más. Empiezo aquí una serie de artículos para hablar de ello, cada uno dedicado a un tema concreto (uno por supuesto exclusivamente sobre Blackjack). Empecemos con el viaje y la ciudad.

Lo primero a decir es que no hay vuelos directos desde España, con lo cual hay que hacer escala. En nuestro caso fue en Nueva York y tuvo una duración de 5 horas. Puede parecer mucho, pero hay que pasar el control de inmigración y si es la primera vez que se viaja a EEUU puede llevar bastante tiempo.

El viaje fue con Delta Airlines y todos los vuelos fueron puntuales. Desde Madrid a NY se tarda 7 horas y media en llegar. Los aviones transatlánticos son más cómodos que los locales, e incluso yendo en clase turista nos proporcionaron manta, almohada, tapones para los oídos, antifaz y diversas comidas y bebidas.

Aunque más corto (una hora menos) fue peor el viaje desde Nueva York a Las Vegas. Los aviones locales dentro de EEUU son más incómodos, pequeños y estrechos. No proporcionan casi nada de comer y beber (unos simples snacks y refrescos).

Desde que salí de casa hasta que llegué al hotel transcurrieron 22 horas. Gente que conozco que ha estado en Las Vegas, no ha ido a esa sólo a esta ciudad,  sino de tour de varias semanas por diversas zonas americanas. Así el viaje es más llevadero, porque 22 horas seguidas son muchas horas. Sobre todo la vuelta.

Una vez en Las Vegas alquilamos un coche para toda la semana que íbamos a estar allí. Teniendo en cuenta las distancias y los desplazamientos diarios, es una opción barata y cómoda. El viaje hasta nuestro hotel,  The D, duró unos 20 minutos.

 

La ciudad

La ciudad es impresionante por todo y supera cualquier expectativa que se pueda llevar, por muchas películas o documentales que se hayan visto. Si en la televisión las cosas parecen grandes, allí lo son aún más. Todo es increíble y la sensación de irrealidad es constante. Caminábamos por todas partes con la boca abierta, asombrándonos a cada paso de lo que veíamos. Es muy artificial, cierto, pero digno de verse. Como dice Robert de Niro al final de la película Casino: “Ahora parece Disneylandia”. Y es cierto.

En las Vegas hay dos zonas principales: Strip y Downtown. El Strip es la más conocida y turística, donde están todos los grandes casinos temáticos. Realmente este no es el nombre de la calle, sino el apodo por el que todo el mundo conoce a “Las Vegas Boulevard”, kilométrica avenida principal de la ciudad.

Entre los casinos más importantes de esta zona están los dedicados a grandes ciudades, con impresionantes recreaciones de Venecia, Paris o Nueva York. También muy conocidos son el Luxor, una inmensa pirámide egipcia, el Caesar Palace (en este caso dedicado a la antigua Roma) y el Excalibur, un enorme castillo medieval que parece salido de un cuento. El espectáculo gratuito del Mirage, un volcán en erupción al ritmo de la música, es también otra visita obligatoria.

Igualmente importantes son el elegante Bellagio, con sus impresionantes fuentes, el Palazzo, el Mandalay Bay o los modernos y lujosos Aria, Wynn, Encore y Cosmopolitan. Por supuesto no hay que olvidar al MGM Grand, junto a otros clásicos como el Harrahs, Ballys o Flamingo. Todos los mencionados hasta ahora forman el grueso del Strip.

Otra seña de identidad de la ciudad es el Stratosphere, último casino del Strip por su zona norte y edificio más alto de las Vegas. Con impresionantes vistas y un parque de atracciones en su cima que pone los pelos de punta al espectador y supongo que más aún a los usuarios de las atracciones, entre los que no me atreví a contarme. También inolvidable es el Circus Circus, con su circo rodeado por una feria y parque de atracciones cubierto. Abundaban los niños, a los que se ve poco en otras zonas de la ciudad.

Excalibur
Excalibur
Bellagio
Bellagio

 

Flamingo
Flamingo, un gran clásico

 

Venetian
The Venetian

El Strip es la gran zona turística de la ciudad pero no la única. Quizá no tan visitado pero más genuino y auténtico (ya que es la zona antigua de la ciudad) es el Downtown. Principalmente el entorno de la espectacular calle Fremont, donde los casinos no son temáticos y gigantescos, sino más pequeños y retro. Tienen un sabor más clásico y además son más baratos, tanto el juego en sí como el hospedaje.

 

Lo más genuino de Las Vegas

La calle Fremont es larguísima. La parte más conocida es el tramo conocido como “Fremont Street Experience”, todo un show. Una inmensa pantalla gigante en forma de bóveda lo cubre todo y la música ambiente suena sin cesar durante las 24 horas. Por la noche además hay tres grupos de música actuando en escenarios distintos. Se así convierte en una macro discoteca en la que además está permitido beber alcohol siempre que se usen vasos de plástico. La calle está llena de casinos, pegados unos a otros, junto con bares y tiendas de souvenirs, alimentación y bebida. De día también tiene su encanto y adquiere un carácter teatral, convirtiéndose en un escenario por el que circulan todo tipo de personas pintorescas, que permiten hacerse fotos con ellas si se les da propina. Tampoco faltan los magos, cantantes, bailarines y todo tipo de espectáculos callejeros.

Quizá una de las cosas más originales de esta calle es que por uno de sus lados termina en una inmensa máquina tragaperras, que es realmente un edificio del que salen tirolinas que atraviesan toda la calle y mediante las cuales el turista puede sobrevolar Fremont.

El otro extremo de la calle desemboca en el hotel Plaza, otro clásico de Las Vegas. En Downtown también está el museo de la mafia, el restaurante con la hamburguesa de más calorías del mundo, bares típicos americanos con camareras bailando en la barra y otras cosas curiosas.

Más allá de la gigantesca tragaperras continúa el Downtown hasta llegar a El Cortez, quizá el casino más retro de la ciudad. Se dice que es el único que queda cuyas tragaperras siguen expulsando monedas y se puede oír su tintineo al caer. Y en efecto era así, lo que desconozco es si es el único o no.

 

Fremont de noche
Fremont Street Experience de noche, con su pantalla gigante

 

Fremont por la mañana
Fremont por la mañana

 

Slotzilla
Slotzilla, el edificio-tragaperras

 

Por supuesto también existen grandes casinos y hoteles fuera del Strip y Downtown (el Rio o el Hard Rock son buenos ejemplos) pero las dos zonas más importantes son estas, las que nadie debería perderse.

 

¿Ciudad peligrosa?

Aquí toca hablar de uno de los falsos mitos de Las Vegas. Ya no quedan gangsters ni mafia en la ciudad. Todo eso desapareció en los años 80 junto con varios casinos mafiosos que se demolieron y en cuyos lugares se levantaron varios de los actuales hoteles temáticos del Strip, ahora controlados por grandes empresas. Vuelvo a remitir a la gran película “Casino” de Scorsese (casi un documental a veces) donde se explica perfectamente.

En este enlace se puede ver quienes son los dueños de cada casino: https://vegasclick.com/casinos/ownership

Y en las zonas turísticas no se advierte en ningún momento sensación de peligro ni inseguridad. Hay muchísima gente que va a pasarlo bien y disfrutar sin tener problemas con los demás. Siendo eso cierto, también nos dijeron que la ciudad sí que podía ser peligrosa en determinadas zonas. Nos advirtieron por ejemplo de que si íbamos por la parte este de Fremont, no pasásemos del hotel El Cortez. A partir de ahí podía haber “mala gente”….

 

 

Conclusión

Las Vegas es un gigantesco espectáculo en el que casi todo sorprende y merece la pena ser visto. La diversión, el turismo y el ocio están asegurados incluso para la gente a la que no le guste el mundo del juego. Es cierto que se puede gastar mucho dinero allí, pero también lo es que hay muchas cosas se pueden ver de forma gratuita. Y los hoteles y vuelos pueden ser muy baratos si el viaje se planifica con tiempo.